Las historias de miedo asociadas a los ascensores eran muy comunes. Durante mucho tiempo el miedo a quedarse atrapado en su interior o de caer en sus oscuros y altos pozos era algo normal.

Ese tema fue algo que los directores de cine exprimieron hace años hasta decir basta como la película titulada “El Ascensor” dirigida por el holandés Dick Maas en el año 1983 en la que un ascensor equipado con un bio-computador encuentra distintas maneras de matar a aquellos suficientemente tontos como para subirse en él.

Los ascensores habían generado toda clases de temores y emociones hasta que Elisha Graves Otis quién demostró las cualidades de su freno de seguridad que eliminaba todos los problemas que alimentaban a los temores en Nueva York en el año 1853. El ascensor había existido desde antes del nacimiento de Cristo con un invento de Vitruvio tras perfeccionar unos bocetos de Arquímedes, pero Otis por fin demostró su seguridad.

En 1857 se instaló el primer ascensor a vapor para pasajeros en Nueva York, exactamente en el Edificio EV Haughwout en Broadway. La tienda de departamentos vendía cristal, plata y porcelana. En cuanto a su ascensor era todo un lujo en la época. El edificio contaba sólo con cinco pisos, pero fue todo un logro para la industria instalar un ascensor completamente seguro.

Eder Haughwout sabía que los clientes entrarían a su tienda solo para viajar en el ascensor. Desde entonces, el ascensor se elevó con el auge de los altos edificios que pronto hizo factibles una arquitectura en altura porque los ascensores eran necesarios para esos edificios y los edificios sin esa máquina, no podían elevarse al cielo (cosa que los arquitectos llevaban años intentando hacer, pero no tenían los medios para hacer que fueran útiles).

Durante los 150 años posteriores a Otis, los ascensores fueron proliferando de diferentes maneras y con diferentes formas, aunque al final acabaron siendo cajas funcionales que subían y bajaban por oscuros ejes, mientras que otros eran simples espectáculos.

Los ascensores que Otis construyó para la Torre Eiffel eran y son maravillosos. Los elevadores que suben los dos primeros niveles de la torre tienen dos pisos, contorneando las grandes curvas de la estructura de hierro a medida que se eleva sobre el Campo de Marte. Los ascensores ofrecen vistas sorprendentes no sólo de París, sino de la fascinante forma en la que Eiffel construyó esta torre utilizando materiales nuevos para la época.

Otis también fabricó los más de 70 ascensores que suben y bajan por el Empire State Building.

Obviamente el desarrollo de los ascensores no se quedó ahí, sino que diferentes empresas han ido haciendo mejoras a lo largo de los años en la estructura de los ascensores para llegar al final a los modelos seguros, óptimos y rápidos que hoy en día te podemos ofrecer desde Ascensores Troisi.

Desde la época de la película «Con la muerte en los talones» los áticos se convirtieron en maravillosos y lujosos departamentos que hechizaron a una nueva y sofisticada audiencia.

El ascensor para entonces era sumamente fiable y podía llevar a los ricos a las cimas de imponentes edificios, donde antaño estaban las dependencias de servicio y ahora se situaban las oficinas más lujosas.

No habría sido posible sin el freno de seguridad de Otis.

Hoy existen recorridos verticales completamente excitantes en todo el mundo. Por ejemplo, los ascensores que se elevan hacia la cima del Burj Khalifa de Dubai, el edificio más alto del mundo, además de ofrecer un gran show de luces alcanzan velocidades de hasta 60km/h.

Obviamente hay ascensores maravillosos, pero en nuestro día a día necesitamos otro tipo de servicio de ascensores que cubran nuestras necesidades con la mejor seguridad, pero en Ascensores Troisi no olvidamos que nuestro trabajo es posible gracias a años de avances en los ascensores y por eso te ofrecemos el mejor trabajo abalado por años de experiencia.

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